Un monumento a su crecimiento

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Los seres humanos pasamos por distintas etapas, la infantil en la cual carecemos de estrés y angustias por los eventos y circunstancias a nuestro alrededor, vivimos prácticamente en un mundo de fantasía, no importa si estamos en una estancia grande o pequeña, la podemos transformar en el lugar que deseamos, al igual que cada objeto adquiere un poder mágico para convertirse o hacer cosas inimaginables para otros.

Poco a poco nos vamos despegando, casi apurados, de esa noble etapa, creyendo que lo mejor está por venir, se trata de la época de la juventud, en donde el mundo es real, pero aun así creemos en nuestra propia realidad, vemos las cosas con una óptica auténtica, solo cuenta disfrutar, muchas veces, sin medir consecuencias. Pareciera lógico quedarse en ese trance, pero a la mayoría nos altera el sentimiento del amor.

Compartir nuestra vida con alguien por el que sentimos algo tan explosivo, supone el clímax de la vida, somos capaces de apostarlo todo por ese ser, incluso la libertad de la juventud, y es así como, quizá después de varios intentos fallidos, llegamos al matrimonio o al menos a la formación de un hogar. Lo que importa, es mantenerse cerca el uno del otro, la mayor cantidad de momentos posibles.

El momento crucial

Hasta este momento, cada etapa parece una más maravillosa que la otra y que tienen su respectivo encanto. No obstante, el momento crucial es cuando llegamos a ser padre, nada de lo vivido se iguala a la felicidad que se experimenta al concebir y traer a este mundo a otro ser. Por nada se cambiaría el llegar a esa realidad.

Entonces, si los hijos constituyen lo mejor de nuestras vidas, cómo no dejar una traza que simbolice todo lo que ellos nos aportan. Hoy día, está muy de moda lo virtual, y parece que nuestros bellos recuerdos se están encomendando a los dispositivos electrónicos. Además dan la posibilidad de que sean abundantes, pero es necesario escoger elementos icónicos que pongamos en un lugar visible y que con tan solo verlos nos recarguen de energía positiva cada vez que lo necesitemos.

Puede ser en algún mueble modular que se coloque en la pared, o especies de compartimientos en la mesa con un vidrio superior que deje a la vista el contenido, o un mueble esquinero a manera de vitrina, hay muchas ideas para erigir ese monumento especial. Para materializarlo, solo basta con contactar a algún especialista de la carpintería. En España los podemos ubicar a través de www.guiacarpinteros.com.