La edad no perdona

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Cuando eres mayor de setenta años está expuesto a caídas muy graves, no quiere decir que se caigan los septuagenarios si no que son más propensos a las caídas por que la movilidad está más reducida. Los más jóvenes nos caemos pero las repercusiones no son tan graves como si la caída es de una persona mayor.

Estas personas cuando se caen sufren graves consecuencias como roturas de huesos, de cadera, incluso algunas sufren daños cerebrales. La verdad es que poco se puede hacer para mantener a nuestros  mayores a salvo de tropiezos y caídas, lo único es ayudarlas a caminar con algunas muletas bastones o andadores en el caso de que sea necesario. Estas personas en muchos casos necesitan ayuda de profesionales para recuperarse de estos pequeños accidentes que en ocasiones suelen ser aparatosos. Lo ideal es acudir a centros como los de rehabilitacion en valdepeñas ya que allí son tratados de sus dolencias y tratados con agrado y profesionalidad.

Yo tengo una abuela de estas características, casi octogenaria a la que le queda energía suficiente como para salir a caminar todos los días y aun paso muy ligero. Pues la abuela se tropezó con una piedra y cayó al suelo estrepitosamente, afortunadamente no fue nada muy grave, algún rasguño y una pequeña herida en la cabeza del golpe, tras la visita a urgencias para descartar males mayores la pobre esta adolorida de un brazo por lo que decidimos buscar una buena rehabilitadora para que le de unos masajes para aliviarle el dolor tan intenso que le causa el golpe recibido, apenas era una pequeña luxación del hombro pero le evita hacer vida diaria normal.

La pobre abuela es una de las personas más fuertes que yo he conocido jamás por lo que al oírla quejarse de dolor supe que le dolía bastante, tanto que a lo mejor yo no podría soportarlo. La mejor decisión que pudimos tomar fue ponerla en manos de la fisioterapeuta, ella le hace unos movimientos que la ayudan a moverse con más soltura y por supuesto con menos dolor, además poder contar con estos profesionales en la misma localidad es una gran suerte ya que de ser de otra manera tendríamos que desplazarnos a la capital para poder beneficiarnos de este servicio, aunque sin duda alguna lo haríamos ya que los resultados son tan beneficiosos para la abuela y para todos los que estamos con ella.